Vivir agarrado a la primera derivada: la forma más elegante de arruinarte la vida
A la mayoría nunca le enseñaron a pensar en opciones. Ni a validar decisiones. Ni a revisar supuestos. Ni a cambiar de rumbo cuando el mapa demuestra que está mal dibujado. Nos educaron para otra cosa: Elegir algo —lo primero— y apechugar hasta la tumba. La vida como contrato fijo. La identidad como un “para siempre”. El error como una vergüenza. El cambio como una derrota. Resultado: Gente adulta viviendo entera su existencia basándonos en la primera derivada, al primer impulso, al primer sí que dieron con miedo en la garganta. La primera derivada: el infierno disfrazado de decisión fácil



